Vista nocturna de la ciudad de Antofagasta

Antofagasta: cronología de una zona de sacrificio ambiental anunciada

Antofagasta, la Perla del Norte, ¿cuándo dejó de serlo?

1958 a 1970

Corrían los años 50, empezaba el auge de la minería, necesitábamos nuevos recursos hídricos, y por falta de conocimiento empezamos a utilizar agua con altos contenidos de arsénico, este evento ocurrió entre los años 1958 y 1970 (Steinmaus et al., 2013). El consumo crónico de arsénico disuelto trajo como consecuencia riesgo elevado de cáncer 40 años después que la exposición cesó (Steinmaus et al., 2013).

Años 80

Corren los años 80, los acopios de plomo provenientes de la minería polimetálica de Bolivia se dispersan desde el Puerto de Antofagasta y Estación de Ferrocarriles hacia las viviendas localizadas en las proximidades de esta instalación. A fines de los 80 se descubre que los niños expuestos a este material particulado, sufren problemas de salud graves en Antofagasta (Sepúlveda et al., 2000).

2014-2017

Nos encontramos en el año 2014. Se instala el galpón de concentrados de cobre en el Puerto de Antofagasta, manejado por Antofagasta Terminal Internacional (ATI), perteneciente al grupo Luksic. En diciembre de 2014 se analiza la orina y sangre de niños asistiendo a jardines infantiles en las proximidades de esta instalación. Los resultados indicaron que 35 niños presentaban plomo en sangre y 22 arsénico en orina (MCH, 2015).

El Instituto de Salud Pública (ISP), el Colegio Médico (COLMED) realizan muestreos de polvo en las proximidades del Puerto de Antofagasta. Todos los resultados indican que el polvo de las calles de Antofagasta próximas a esta instalación presentan elevadas concentraciones de algunos metales y metaloides.

Debido a estos problemas de contaminación ambiental, la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA) le solicita a ATI realizar la limpieza de las calles de Antofagasta afectadas por el polvo que genera esta instalación.

2018

Con los datos de química de polvo obtenidos por las máximas autoridades de salud en Chile, ISP y COLMED, en abril de este año establecimos científicamente que los elementos arsénico, cadmio, cobre, molibdeno, plomo y zinc, corresponden a contaminantes, no pueden explicarse por las rocas  del basamento de la ciudad de Antofagasta y el nivel de contaminación asociado a estos elementos es mayor cerca del puerto (Tapia et al., 2018a). La publicación causa revuelo en la ciudad, CIPER (CIPER, 2018a) y The Chinic (The Clinic, 2018) escriben reportajes. ATI nos trata de POCO CREÍBLES (CIPER, 2018).

El 9 de julio, la SMA formula cargos a ATI por haber realizado la limpieza de calles de forma poco apropiada. En esta resolución se presentan datos de geoquímica de suelos. Realizamos el mismo análisis de Tapia et al. (2018a) a los datos de suelo. Se obtienen resultados similares a los datos de polvo (Tapia et al., 2018b).

En un acto de facto tercermundista, el 17 de agosto la SMA revoca los cargos interpuestos en contra de ATI bajo la Resolución 1009.

Crónica de una muerte anunciada

Antiguamente (años 50) las aguas de Mejillones eran cristalinas y mi mamá nadaba con mantarrayas a su alrededor. No tuve la oportunidad de nadar con mantarrayas, mi hija tampoco. Lo único que le regalé fueron refinerías de cobre, petroleras, fundiciones, y no sé que más. Además la castigué con un doble sistema urinario y un riñón  que apenas filtraba sangre.

No sé si el hecho de haber nacido y vivido toda mi infancia y adolescencia en Antofagasta haya sido, de cierto modo, responsable de su malformación y ya no quiero saber porque se recuperó. Sin embargo, lo que sí me interesa saber es, por qué nuestras autoridades permiten que esto siga pasando y que los que menos responsabilidad tienen en relación a la contaminación, no sólo de Antofagasta, sino de Quinteros, Puchuncaví, Tocopilla, Mejillones, Arica, Coronel, entre tantas zonas de sacrificio de Chile, sean finalmente los más afectados. Agradecería que alguna autoridad me pudiera responder.

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